Edificio del centro de Bogotá fue remodelado y ahora es inteligente

Fuente: eltiempo.com  Fecha: Diciembre 20 de 2018

El edificio Crisanto Luque Sánchez construido en 1958 y ubicado en la carrera 10ª con calle 19, ahora es uno de los edificios inteligentes del centro de la ciudad. 

La edificación ha sido sede de instituciones como la Contraloría General de la República, la emisora Radio Sutatenza, la organización Acción Cultural Popular e incluso del periódico ‘El Campesino.  El edificio remodelado fue entregado en noviembre pasado.

Ahora cuenta con un sistema bioclimático que permite aprovechar, por el ejemplo,  los rayos de sol, los cuales son captados por paneles. Produce 80,6 kilovatios, lo que equivale a  cerca del  50 por ciento de energía que gasta el edificio. Todos los diseños fueron pensados en el aprovechamiento de los recursos naturales.

Otra de las novedades es la malla desplegada de aluminio (gris y verde), la cual cuenta con perforaciones para ayudar a bloquear hasta un 70 por ciento de radiación solar incidente en muros y permite que el edificio tenga un sistema de ventilación natural.

Con un área de 18.000 metros cuadrados, distribuidos en 15 pisos y capacidad para 4.800 personas, este nuevo predio de la universidad ECCI, tiene un sistema de aprovechamiento del agua lluvia, que permite una recolección y tratamiento de aproximadamente 65 por ciento del agua lluvia que llega al edificio.

La remodelación duro dos años. Los tres primeros meses fueron para el proceso de investigación del estado del edificio, diseñar una propuesta de reforzamiento y obtener la licencia de construcción.

Después, durante ocho meses, se llevó a cabo la demolición parcial y reforzamiento estructural. Y por último, durante un año y tres meses se hizo el trabajo de acabados (muros, enchapes, puertas ventanería, fachada, piel exterior, etc).

La empresa Inversiones LN tuvo a cargo la investigación del estado del edificio, el diseño estructural, demolición parcial y la construcción del reforzamiento estructural.

Además, la empresa aseguró que si  hubiera demolido la estructura en su totalidad habrían incrementado los costos y el impacto ambiental al manejar  más residuos de construcción. 

“Lo interesante fue el reto profesional para nuestra empresa encontrar una alternativa económica de diseño reforzamiento sin demoler la totalidad y resolviendo la inclinación de 18 cm que presentaba en la vertical del edificio”.

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