Agricultura y energía solar: una combinación probada para el campo

Fuente: portafolio.co  Fecha: Agosto 5  de 2019

Bajo la sombra de los paneles solares, pueden crecer diversos tipos de plantas, con beneficios múltiples en materia de eficiencia energética, rendimientos agrícolas y ahorro de agua.

Se trata de un nuevo modelo, que integra la energía solar y la agricultura, que se ha empezado a llamar los “agrivoltaicos”, y que ya se prueba en varias regiones de los Estados Unidos, con el concurso de científicos de los laboratorios del gobierno y varias universidades.

El sistema comprende tres logros claves en un solo momento: la sombra de los paneles solares, mejora los rendimientos agrícolas, en cultivos que sufrirían fuerte estrés a cielo abierto y que requerirían, por lo tanto, mas riego; a su vez, los cultivos enfriarían el ambiente llevando a una mayor eficiencia de las celdas fotovoltaicas, en horas cuando el sol es más intenso; y finalmente se aprovecharían de mejor forma grandes extensiones de tierra, ocupadas por los parques solares, produciendo alimentos.

Para el efecto, se ha incrementado la altura de las estructuras metálicas que soportan los paneles, a fin de dar espacio a las labores manuales de los cultivos y facilitar el uso de alguna maquinaria, de menor tamaño, que se requiera en alguna de las actividades agrícolas.

Las pruebas sobre las bondades del modelo, arrojan cada vez mejores resultados, especialmente en las zonas más calientes del país, como es el caso de Arizona.

Precisamente allí, el proyecto es impulsado por el profesor Greg Barron- Gafford, de la Universidad de Arizona, quien explica que el ambiente debajo de los paneles solares es mucho más fresco en verano y más cálido en el invierno, lo cual permite disminuir, tanto las tasas de evaporación de las aguas de riego, como el estrés de las plantas.

LUMINOSIDAD 
De esa manera se puede reducir hasta en un 75 por ciento la luz solar directa que llega a las plantas, las cuales – gracias a la luz difusa- crecen bastante bien, señala.

Así lo han podido comprobar los investigadores en cultivos de fríjol, tomate y pimiento, lo mismo que en plantas de hoja verde como lechuga, acelga y col rizada.

En lo que respecta al cultivo de tomate cherry, las condiciones creadas han permitido obtener rendimientos casi el doble, de los cultivos expuestos al clima inclemente, se anota.

Otro beneficio extra tiene que ver con la buena y oportuna presencia de las abejas polinizadoras, que no han encontrado ninguna perturbación bajo las densas estructuras de los paneles solares, en varios Estados, según comenta el analista principal de energía-agua- y tierra, Jordan Macknick, del Laboratorio Nacional de Energías Renovables, adscrito al Departamento de Energía.

Se trata de una combinación prometedora, según los expertos, pues se espera que para el 2030, la infraestructura de paneles solares esté cubriendo una extensión superior a 1 millón de hectáreas.

Bajo esa perspectiva, los investigadores están trabajando con agricultores y escuelas de secundaria, en seis estados, para capacitarlos sobre la nueva promesa “agrivoltaica”.
Bien para los

Paneles solares
Aunque para los generadores de energía, la elevación del techo de los paneles implica un mayor costo de las estructuras, pueden lograr economías al no necesitar nivelar las superficies del terreno, ni sembrar césped o recubrir con grava, donde se establecen; y especialmente, al alcanzar mayor eficiencia en el rendimiento de los paneles con la frescura que ofrecen las plantas, durante las horas de calor más intenso.

Se sabe sobre dicho aspecto que en lugares la temperatura se eleva por encima de los 75 grados Fahrenheit, los paneles solares – al calentarse demasiado-comienzan a tener un bajo rendimiento. Gracias a la evaporación del agua de los cultivos, se crea un enfriamiento localizado, lo cual es bueno para el negocio solar.

En resumen, afirman, se gana en tres frentes: en comida, agua y energía.

Germán Duque Ayala

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