Autor: Julio Rubiano Fuente y foto: larepublica.co Fecha: Noviembre 6 de 2018                industria

Actualmente se está fortaleciendo la conciencia sobre el daño casi irreparable que estamos causando al planeta, parte importante de ese daño está relacionado con el tipo de energía y los medios de transporte que utilizamos. ¿Qué estamos haciendo, o qué podemos hacer? Pues bien, hay dos pilares fundamentales, el de la industria y sus avances y, el de los usuarios y su proceder.

La industria nos ofrece hoy tecnologías mucho más limpias que aprovechan las caídas de agua (natural o artificial), el viento, la radiación del sol y el movimiento de las olas, para transformarla en energía (hidráulica, eólica, solar y undimotriz). Además, se encuentra gran variedad de dispositivos eléctricos que requieren sólo una pequeña parte de la energía que se consumía anteriormente.

En el ámbito automotriz, las plantas de producción y ensamble de vehículos han optimizado sus procesos de producción, disminuyendo su huella de carbono, utilizando material reciclado, y generando procesos con baja contaminación térmica, química, etc. Para 2019 algunas automotrices ya anunciaron que su nuevo portafolio de vehículos de pasajeros no incluirá motores diésel, y que desarrollarán únicamente vehículos híbridos y/o eléctricos. Durante esta transición, los anuncios también incluyen la evolución de los actuales motores de combustión interna, pasando del motor a gasolina tradicionalmente basado en el ciclo Otto, a una variación llamada ciclo Atkinson. Estos desarrollos traerán dos grandes ventajas: el incremento en la potencia y ahorro de combustible.

Pero los avances no se refieren solo a los motores, también abordan el diseño y la forma de operación, por ejemplo los sistemas Star-Stop, donde un módulo electrónico (computador) toma la decisión de apagar y encender el motor del vehículo en condiciones de circulación o detención en semáforos, evitando la contaminación generada por la operación del motor en marcha mínima (Ralentí). Una vez avanza el auto, el desplazamiento se realiza sobre llantas con diseños de menor resistencia a la rodadura y con sistemas de frenos regenerativos que producen energía al detener el vehículo, cargando sus baterías. Estas tecnologías limpias están ya están disponibles para vehículos de pasajeros y, sistemas de transporte de pasajeros y carga, como buses y camiones.

La tendencia mundial es usar energías y tecnologías más limpias en el sector automotor; en China, Shenzen se convirtió en la primera ciudad a nivel global en sustituir totalmente su flota de autobuses diésel del transporte público por buses eléctricos. Actualmente, la ciudad china cuenta con más de 16.000 autobuses eléctricos. Este es un caso de éxito que se puede replicar. Si bien, Latinoamérica ya inició esa transición, el camino aún es largo.

Podríamos continuar destacando los beneficios, pero falta mencionar un último factor fundamental en la cadena y proceso evolutivo. El actor definitivo es el usuario de estas nuevas tecnologías. No se contribuye si, mientras un grupo de ingenieros desarrolla tecnologías limpias, nosotros como usuarios no hacemos uso de ellas.

A mayor demanda de vehículos híbridos / eléctricos menor será su costo de fabricación, lo que facilitará su adquisición, sumado al desarrollo exponencial que están teniendo estas nuevas tecnologías en cuanto al avance de baterías, sistemas rápidos de carga y uso de materiales reciclados y reciclables.

Estamos en el límite de tiempo. Colombia requiere urgentemente realizar la transición energética. El cambio inicia en cada uno, comprometiéndonos realmente con la lucha de protección al medio ambiente, o firmamos desde ya una sentencia a nuestros hijos y a las generaciones por venir. El gremio está comprometido a trabajar de la mano con el sector público para que en conjunto se promueva el uso de las tecnologías más limpias.