¿Son las energías alternativas la solución para más de 50 mil viviendas colombianas?

Autor: Generamos Fuentes: elespectador.com / acnur.org / irena.org Fecha: Diciembre 26 de 2017 

El año 2017 trajo para Colombia muchas reflexiones y aprendizajes sobre el sector energético. Uno de los temas más importantes, que siguen estando sobre la mesa como necesidad prioritaria para el Estado, es que aún existen 470.000 viviendas sin conexión a la red nacional de energía.

Según la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) del Ministerio de Minas y Energía, a través del Plan Indicativo de Expansión de la Cobertura de Energía Eléctrica (PIEC), cerca de 414.000 viviendas son susceptibles a incoroporarse al Sistema Interconectado Nacional. Sin embargo, esto deja por fuera de la red a más de 50.000 viviendas colombianas, debido principalmente a las dificultades topográficas que representa el territorio colombiano.

La principal opción sobre la mesa es la generación a partir de plantas Diesel, pero esto genera nuevos retos, como el mantenimiento técnico y el costo/eficiencia respecto al consumo. Esto sin contar con las emisiones que son inevitables en los generadores de esta naturaleza, y que tienen un impacto negativo frente a la sostenibilidad ambiental.

El informe de la UPME señala que la mayor dificultad está en que gran parte de estas viviendas están en zonas apartadas, por lo que la autogeneración se convierte en una opción que debe evaluarse. La autogeneración requiere de investigación e inversión, pero es una opción viable para garantizar que comunidades con escaso acceso al servicio energético puedan abastecerse con suficiencia.

Estos son algunos ejemplos a nivel global en los que se ha usado la generación solar –una de las principales fuentes de generación alternativa- como fuente para conectar poblaciones marginales:

Granjas en Nepal: agricultura con energía solar

Según un informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la energía solar está reemplazando con eficiencia los generadores Diesel en diferentes poblaciones apartadas. Por ejemplo, en las poblaciones de Majhuee y Ayodhyapure, en Nepal, ya hay familias a las que IRENA ha entregado bombas de irrigación que funcionan con energía solar.

Estas bombas han mejorado considerablemente la dinámica de producción. En algunos casos redujo los costos de mantenimiento de la bomba hasta en un 75%; en otros, lo que logró fue aumentar la eficiencia de irrigación de aguas a cultivos y animales, permitiendo dejar de lado la irrigación manual que gastaba más tiempo. Con la migración a la bomba solar, las familias nepalíes beneficiadas aumentaron su productividad en un 20%; al ser economías a pequeña escala basadas principalmente en la agricultura y la ganadería de corral, estos incrementos impactan notablemente en la calidad de vida de las familias.

Energía alternativa para los refugiados del campamento Za’atari

Otra población vulnerable que ha emergido recientemente es la de los refugiados, que representan grupos móviles que deben instalarse en facilidades que no tienen los servicios básicos adecuados para el bienestar los migrantes. Un ejemplo de esto es la gran cantidad de refugiados sirios que están recibiendo distintos países en Medio Oriente. El campamento Za’atari, en Jordania, actualmente tiene cerca de 80.000 refugiados y es uno de los más importantes para la resocialización de los migrantes sirios.

Como es de esperar, resolver las necesidades básicas de una población de 80.000 personas no es tarea fácil, pero a partir de noviembre de 2017 este campamento cuenta con la planta solar más grande que se ha construido en un campamento de refugiados, según informes de ACNUR. Esta planta de energía solar fotovoltaica ahorrará más de 5,5 millones de dólares, que ACNUR podrá reinvertir en otros programas de acondicionamiento para los refugiados sirios.

Con la nueva planta solar, es posible llevar energía eléctrica de 12 a 14 horas diarias al campamento. El impacto ha sido muy positivo, según informa ACNUR: ha mejorado la seguridad en las horas de oscuridad; ha aumentado la productividad, no solo en lo que depende directamente de la energía producida, sino también en las habilidades técnicas y de mantenimiento para las plantas. El suministro energético ha repercutido incluso en la salud de los refugiados, ya que ahora pueden lavar sus ropas en el día, aprovechando el secado solar: antes no podían hacerlo, y debían usar ropas mojadas, que derivaban en enfermedades.

Aprendiendo para Colombia

En los casos vistos se muestra que es posible generar estrategias adaptadas a las necesidades de la población, ya sea con dificultades topográficas –como las de Nepal-, o con dificultades de acondicionamiento, como las del campamento de refugiados sirios. Lo importante en estos casos, y que surge como aprendizaje, está en aprovechar las ventajas del entorno –ya sea la luz solar, la generación geotérmica, el viento-, para encontrar soluciones eficientes que resuelvan los problemas locales de las comunidades.

Además, es necesario generar esquemas de inversión adecuados desde organismos multilaterales para lograr sacar adelante los proyectos. En el caso del campamento Za’atari, la inversión vino del gobierno alemán, por cerca de 15 millones de euros. En el caso de Nepal, la inversión ha venido en menor escala, por parte de los aliados de IRENA.

Las soluciones son viables y aplicables, y las energías alternativas pueden resolver el problema de esas 50.000 familias desconectadas de la red eléctrica nacional. Sin embargo, ¿están dispuestos los actores implicados a tomar las acciones necesarias para una solución de fondo, eficiente y sostenible?