La apuesta por una movilidad más limpia.

Autor: Dra. Astrid Álvarez, presidente del Grupo Energía de Bogotá. Fecha: Octubre 31 de 2017

El Grupo Energía Bogotá (GEB) participa activamente en proyectos que le permitan a la capital del país prepararse para una nueva generación de autobuses eléctricos y a gas natural.

Colombia tiene actualmente grandes retos si quiere lograr verdaderos avances en la implementación de las nuevas tendencias en movilidad con tecnologías más limpias.
El tema es de gran trascendencia, especialmente en las grandes capitales, si se tiene en cuenta que según estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), la contaminación del aire cobra la vida de 3,5 millones de personas cada año. Según un estudio reciente de la revista especializada The Lancet, la contaminación provoca pérdidas cercanas a los 4,6 billones de dólares cada año en el mundo, cifra que corresponde al, 6,2% de la producción económica del planeta.

En Colombia, según el Departamento Nacional de Planeación, 10.527 muertes fueron atribuidas a la baja calidad del aire en las ciudades en 2015 y se generaron costos en el sector salud por 15,4 billones de pesos. Cabe señalar que cerca de la mitad de los contaminantes en la atmósfera provienen de fuentes móviles (automóviles particulares y de transporte público, entre otros).

Sin embargo, varias naciones están haciendo ingentes esfuerzos para que sus habitantes respiren un aire más puro. Para ello están migrando a la movilidad limpia y han establecido fechas para prohibir la circulación de vehículos con motores de combustión interna. Noruega y Holanda fijaron como plazo máximo el 2025 mientras que Francia se impuso como meta el 2040 y el Reino Unido el 2050. Hoy en el mundo el número de vehículos eléctricos no llega a los dos millones y la meta es superar los 150 millones de unidades de aquí al 2060, lo que representa un esfuerzo gigantesco.

En los últimos años se han destinado importantes recursos a la investigación y desarrollo de vehículos eléctricos. Los avances han sido tan marcados que crece el consenso en torno a que la electricidad va a reemplazar a los combustibles fósiles en un horizonte de unas pocas décadas.
En América Latina varios países, entre ellos Colombia, están haciendo apuestas por la movilidad sostenible. El transporte eléctrico y a gas natural son las alternativas amigables con el medio ambiente que debemos fomentar, con el fin de reducir el impacto de la huella de carbono, la contaminación y la dependencia de los derivados del petróleo.

El gas natural vehicular (GNV), constituye una alternativa a los combustibles derivados del petróleo que además de ofrecer ahorros importantes a sus usuarios reduce el material particulado y, por lo tanto, no contribuye con la polución del aire en las grandes urbes. Actualmente hay 25 millones de vehículos operando a nivel internacional con GNV.

El GEB tiene entre sus metas fomentar las soluciones de transporte de baja emisión (sistemas de transporte masivo, buses eléctricos, metro), ayudando a reducir las emisiones de gases contaminantes, con una apuesta por la masificación del Gas Natural Vehicular (GNV) y la movilidad eléctrica.

Uno de los casos de éxito es Lima, donde a través de nuestra empresa Cálidda se logró vincular una flota de 600 buses del Metropolitano (el sistema de transporte masivo de esa capital) y más de 225.000 automóviles han sido convertidos y se abastecen en las 240 estaciones de GNV. En esta ciudad la masificación en el uso de gas natural evitó la emisión de más de 50 millones de toneladas de CO2, que equivale a lo que produce Ecuador en un año.

En Bogotá estamos participando activamente en la regulación para preparar a la ciudad para una nueva generación de autobuses eléctricos y de gas natural. Actualmente más de 32.000 vehículos se movilizan con GNV en la capital del país. Igualmente, en esta ciudad se trabaja en incentivar el transporte por medio de GNV, razón por la cual la Transportadora de Gas Internacional (TGI), empresa del GEB, así como Ecopetrol y Gas Natural Fenosa unieron esfuerzos y firmaron un convenio para incentivar el uso de dicho combustible en vehículos de transporte masivo.
Otro ejemplo de este esfuerzo, es la puesta en marcha del primer camión recolector de residuos con motores dedicados a gas natural de TGI y Gas Natural Fenosa. Los resultados de este plan piloto demostraron los beneficios de la implementación de este camión recolector. Entre los datos a destacar se encuentran la reducción de emisión de material particulado en un 95%, comparada con la operación del vehículo diésel; la disminución de la expulsión de óxidos de nitrógeno en un 91% y un 24% en los hidrocarburos totales. Además, en términos de precios de combustible, el costo operativo del vehículo a gas natural genera un ahorro del 13% por tonelada y su presión sonora a gas es 10 veces menor en comparación al vehículo diésel. Si los 220 camiones recolectores de basura que hay en Bogotá operaran con GNV se obtendría un beneficio económico de alrededor $2.700 millones de pesos anuales.

Estas iniciativas están en sintonía con la nueva estrategia corporativa del Grupo Energía Bogotá que se enfoca en tres líneas clave de negocio en los países donde estamos presentes (Colombia, Brasil, Perú y Guatemala). Una de ellas es Soluciones Energéticas Urbanas, que tiene como objetivo desarrollar y poner en operación la infraestructura necesaria para atender la demanda de energía eléctrica y gas natural de las grandes ciudades de América Latina.

La otra línea de negocios es Interconexión para el Desarrollo de Mercados, a través de la cual se conectan las fuentes de generación energética con los usuarios de las grandes urbes mediante 12.500 kilómetros de redes de transmisión de energía eléctrica y 4.000 kilómetros de gasoductos. La meta para el 2025 es duplicar esa capacidad en redes de transmisión y gasoductos.

Finalmente, está la Generación de Baja Emisión, que busca nuevas oportunidades en energías renovables y soluciones energéticas en países donde se esté dando la transición de la matriz energética a fuentes de generación sostenible para el cuidado y la conservación del medio ambiente.